Aquí tenéis los que considero los mejores pasajes de las redacciones que me habéis mandado. Como voy retrasado en su lectura, las iré poniendo aquí según las seleccione y sus autores me den permiso.

 


Para el examen de algebra realizado el lunes 24 de febrero, considero que empleé bastante tiempo de estudio, casi todos los días le dediqué tiempo a la asignatura. Al principio fue algo costoso para mí ya que nunca antes me explicaron las matemáticas de esta manera tan abstracta y al comienzo no sabía cómo gestionarlo muy bien. En ocasiones fue algo frustrante porque sentía que estaba dedicando tiempo en balde, hubo días que dedicaba bastante tiempo y no sentía que hubiese llegado a ninguna conclusión durante ese tiempo empleado, además muchos de los ejercicios que teníamos como deberes no lograba sacarlos, o los teoremas no lograba demostrarlos, pero al menos me esforcé en intentar hacerlos y comprenderlos.

Poco a poco a pesar del trabajo constante y diario realmente entendí que a través de esta dificultosa abstracción podía llegar a entender y adquirir los conceptos de las matemáticas. De hecho, iba con buenas sensaciones de cara al examen, me sentía segura de mis conocimientos. Los días anteriores al examen no me pegué una paliza a estudiar ni le dediqué tantas horas como había hecho alguna que otra vez en otros exámenes, el obligarme a estudiar diariamente quizás me ayudo a no llegar tan cansada al examen mentalmente.

Durante la realización del examen, como ya he comentado antes, iba confiada en mis conocimientos y en el tiempo que le había dedicado, pero me empecé a poner nerviosa por la falta de tiempo, sobre todo la primera parte del examen que luego recogían, hubo dos ejercicios que tuve que hacer deprisa sin no ser muy consciente de si los ejercicios los estaba resolviendo de la mejor manera, no quería que esos nervios que se me habían originado me repercutiesen en la segunda parte del examen. Como opinión personal, no estoy de acuerdo en que nos tengan que recoger el examen, ni que nos lo tengan que dividir por partes, ya que cada uno se administra y se reparte el tiempo como cree que es lo mejor para uno mismo, por ejemplo, en mi caso, me sobró tiempo en la segunda parte del examen, si no me hubiesen recogido la primera parte, ese tiempo restante lo podía haber empleado en esos ejercicios que los tuve que hacer deprisa creándome inseguridades porque no sabía si los tenía bien. Por supuesto, no me dio tiempo a revisar el examen.

Quitando esta falta de tiempo y esos nervios que se me originaron, salí con buenas sensaciones sin contar con esos dos ejercicios. Salir con buenas sensaciones no me refiero solo a que saliese bien el examen, si no a los conceptos adquiridos y a lo que había aprendido durante todas esas tardes de estudio. En definitiva, saque la nota que saque, salgo satisfecha de lo que he aprendido hasta el momento y del esfuerzo realizado.

 


Por otra parte, los conceptos creo que los he conseguido dominar en general y lograr la abstracción. Aunque he de reconocer que más de una vez he sentido inseguridad, puesto que como algunas partes de teoría las hemos estudiado por nuestra cuenta, no he tenido la certeza de que mi interpretación o comprensión era la acertada. Por dicha razón, he recurrido a compara apuntes de distintos profesores con el ahínco de lograr la abstracción del concepto y asegurarme de que lo llevaba a cabo correctamente.

            Dicho esto, siento que durante el examen tuve un buen desempeño. Las preguntas del test no supusieron problema más allá de un par de cálculos para localizar la correcta. La teoría me dio la sensación de que era algo falta de concreción, pero logré desarrollarla satisfactoriamente puesto que los conceptos los dominaba abstractamente. Acto seguido, los problemas me parecieron sencillos y sin problemática (gracias a su predictibilidad y similitud a exámenes previos), más que algún fallo calculístico en el empleo de Gauss que me impidió el finalizar el problema 4 y creo que un fallo leve por la falta de tiempo; debido a ello, quisiera mostrar mi inconformidad a que se retire una parte del examen, debemos tener el derecho a organizar nuestro tiempo como mejor valoremos y no como nos impongan y les de la gana dividir el examen. .

            En consecuencia, a pesar de que el examen sea poco realista o matemático, he de reconocer que creo que mis esfuerzos quizás se vean plasmados en mi nota y la parte de abstracción que no he podido mostrar en el examen, será siempre mía y podré disfrutar de ella. Puesto que… ¿qué hay mejor que aquello que se aprende y se hace por y para uno mismo?

 


¿Te esperabas el rendimiento que tuviste en el examen? ¿Consideras que has hecho un esfuerzo por aprender en esta asignatura? ¿Has estudiado lo suficiente? ¿Y ese tiempo ha sido de calidad? ¿Llevas los deberes hechos habitualmente? Si no es así, ¿por qué? Si te declaraste vomitador, ¿cómo estás saliendo de esa penosa situación? ¿Entiendes las consecuencias emocionales y morales del aprendizaje?

 

He vivido una experiencia emocionalmente zigzagueante con este examen: con picos de satisfacción muy gratificantes, combinados con valles de frustración dolorosos. Trataré de explicarme.

El transcurso de las clases presenciales y mi trabajo personal ha supuesto un reto en términos intelectuales y de tiempo disponible. A lo largo del primer mes, siempre me he sentido con prisas, esprintando para llegar a meta: En clase conseguía seguir el hilo de pensamiento sin problemas a medida que avanzábamos, aunque en casa en ocasiones me he bloqueado al encontrar un obstáculo teórico que no lograba superar en la aplicación práctica de la teoría.

Quizá si pudiera haber dedicado, no más tiempo, sino las mismas horas de forma más repartida a lo largo de la semana en mi trabajo personal para no generar distancia entre lo aprendido/atendido en el aula y mi cuaderno y notas en casa, esos obstáculos se habrían minimizado.

Así al menos lo entendí en los últimos días antes del examen. Para mi sorpresa, el estudio final en esos días previos no fue arduo, ni largo. Me sentí realmente satisfecho del aprendizaje realizado hasta ese momento al ver cómo resolvía de forma natural y espontánea exámenes de otros años: Pese a las prisas y haberme quedado en ocasiones sin fuelle, al final la realidad fue mucho más benévola y experimenté la sensación de haber interiorizado conocimientos que emergían de forma natural para hacer frente a los problemas y ejercicios planteados en el sistema de evaluación.

No me sentí vomitador. Había aprendido. Me sentía realizado por haber superado el reto.

Es cierto que el afán pragmático no desapareció en su totalidad: Revisé la estructura y redundancias de los ejercicios tipo en los exámenes de los últimos tres años para enfocar mi estudio final en el modelo de examen que presumiblemente tendría que resolver. Y así fue: el departamento no es precisamente una caja de sorpresas a este respecto.

Con nervios más o menos contenidos, me senté a esperar el examen en “las neveras” con cierta seguridad en mí mismo, y el convencimiento de que, pese a mis limitaciones de base, tenía un colchón teórico interiorizado suficiente para salir adelante.

Ahí quizá empezó a gestarse cierto pensamiento que no me hizo ningún bien: Partiendo de un punto de salida pesimista (no sabía apenas nada de matrices y operaciones con matrices a primeros de febrero, p.ej.), a lo largo del primer mes de clases me fui creciendo a la vista de mis resultados y aprendizaje; y llegué al examen con una exigencia mayor para conmigo mismo: Ya no valía “salir adelante”, había que hacerlo de forma notable porque me sentía preparado para lograrlo.

Esa exigencia me generó un poco de ansiedad. Aumentada por el hecho de no poder gestionar mi tiempo libremente: no entiendo el modelo de separar los dos bloques de examen en tiempos estancos diferenciados. Es más, no entiendo que los problemas, que exigen un razonamiento y un trabajo mental superior que los ejercicios del primer bloque, se obliguen a responder cuando ya han transcurrido 75 minutos de trabajo y la atención y focalización del estudiante ha menguado, por pura fatiga.

Avancé en el primer bloque con facilidad y creo que con buenos resultados. Dudé tan solo en una pregunta de test, la ecuación diofántica. Sé ahora que respondí de forma incorrecta, pero mi cálculo no se correspondía con ninguna de las tres posibles respuestas y me entraron las dudas. Lógicamente, dado que era el único obstáculo, la dejé para el final; no logré resolverla adecuadamente y heredé esa incertidumbre en el segundo bloque donde, para acentuar la inquietud, el primer problema que debía enfrentar, y el ejercicio de más peso con diferencia de todo el examen era, ¡sorpresa!, de ecuaciones diofánticas.

Una pena. Ya digo que arranqué el examen con plena confianza y, al ir avanzando en el primer bloque, no hice más que aumentar esa seguridad en un resultado excelente. Hasta el muro de la diofántica. Se puso en mi camino el obstáculo tantas veces enfrentado en casa y me bloqueé: Planteé el primer problema sin dificultad, asumí las tesis y resolví el procedimiento hasta encontrarme en un punto de duda que me impedía avanzar. Se agotaba el tiempo, estaba cansado y quedaba un ejercicio más. Abandoné temporalmente. Resolví el problema de cifrado afín con cierta eficiencia pero con prisas y ya no recuerdo si cometí algún error al final que, en circunstancias normales no habría cometido. Regresé al problema de diofánticas.

Se acabó, se instaló en mi cabeza la idea de que no iba a resolverlo y me rendí. No podía ser todo tan bonito… Entregué el examen 5 minutos antes del final y 30 minutos después en el coche, camino del trabajo, resolví el problema mentalmente sin dificultad…

Así que salí con cierta frustración. Si mi memoria es fiel a la realidad y no fallé cálculos sencillos, obtendré una nota entre el 6 y el 7. Por debajo de lo que realmente sabía y no supe demostrar.

Ya está. Primera etapa cumplida del sistema de evaluación. Ya me siento en un nuevo párrafo. Estoy muy satisfecho de lo aprendido. Me siento moral y emocionalmente recompensado en mi fuero interno, independientemente de la valoración externa. Agradezco tu trabajo, Paco, a mí al menos me ha sido útil e inspirador. La resolución no será tan buena, pero toca ahora tirar de resiliencia y enfrentar nuevos retos.

 


Pasado el primer parcial, echo la vista atrás y recuerdo la preparación. El trabajo día a día creo que me ha sido útil, pero no más de lo que antes me era. De siempre he trabajado al día, procurando comprender los conceptos y tratar de relacionarlos con los que ya poseía de antaño. Lo único que me ha supuesto un agobio -hasta cierto punto- la necesidad u obligación de hacer cierta cantidad de ejercicios, puesto que de algunos no comprendía el enunciado y se me quedaban pendientes -con la consecuente bajada de nota en el apartado de completitud de mis deberes- sin la posibilidad de preguntarle al profesor por una mayor concreción. En conclusión, he echado en falta algo de flexibilidad, pero la organización de las tareas me ha parecido en parte útil.

            Por otra parte, los conceptos creo que los he conseguido dominar en general y lograr la abstracción. Aunque he de reconocer que más de una vez he sentido inseguridad, puesto que como algunas partes de teoría las hemos estudiado por nuestra cuenta, no he tenido la certeza de que mi interpretación o comprensión era la acertada. Por dicha razón, he recurrido a compara apuntes de distintos profesores con el ahínco de lograr la abstracción del concepto y asegurarme de que lo llevaba a cabo correctamente.

            Dicho esto, siento que durante el examen tuve un buen desempeño. Las preguntas del test no supusieron problema más allá de un par de cálculos para localizar la correcta. La teoría me dio la sensación de que era algo falta de concreción, pero logré desarrollarla satisfactoriamente puesto que los conceptos los dominaba abstractamente. Acto seguido, los problemas me parecieron sencillos y sin problemática (gracias a su predictibilidad y similitud a exámenes previos), más que algún fallo calculístico en el empleo de Gauss que me impidió el finalizar el problema 4 y creo que un fallo leve por la falta de tiempo; debido a ello, quisiera mostrar mi inconformidad a que se retire una parte del examen, debemos tener el derecho a organizar nuestro tiempo como mejor valoremos y no como nos impongan y les de la gana dividir el examen. .

            En consecuencia, a pesar de que el examen sea poco realista o matemático, he de reconocer que creo que mis esfuerzos quizás se vean plasmados en mi nota y la parte de abstracción que no he podido mostrar en el examen, será siempre mía y podré disfrutar de ella. Puesto que… ¿qué hay mejor que aquello que se aprende y se hace por y para uno mismo?

            El la redacción previa no me declaré abiertamente vomitador ni no vomitador, creo que conocer si se es o no depende del cristal con el que se mire. Pero desde mis ojos diría que no, he sido -como toda la población española- sometido a una educación vomitadora, por lo cual la he rechazado profundamente y criticado con algunas de las personas más influyentes en mi vida. Debido a ello, mi experiencia ha consistido en soportar dicho sistema educativo lo más estoicamente posible y por mis medios tratar de abstraer y conocer la forma de obtener el verdadero placer del aprendizaje Este proceso no ha sido fácil, aunque sí me ha ayudado a ser competente, tratar de crearme mi propia verdad y mi propio método de estudio y aprendizaje. Por último, he de reconocer que dicho método quizás no sea ni de lejos infalible, puesto que aún me quedan fracasos y aprendizajes, pero confío en que el aprendizaje y la puerta al conocimiento es un camino que uno ha de recorrer sólo y que no es único, puesto que depende de lo que le dan, lo que toma y hasta dónde es capaz de ver.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

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