Vaughan System es una de las empresas de enseñanza del inglés más sólidas y de mayor proyección de este país. Véase su página web aquí para comprobar su amplia oferta. Tienen cursos a particulares, empresas, niños, programas residenciales, un máster en inglés profesional y otro en humanidades, un programa de radio y otro de televisión, servicios de traducción, etc. Dentro de los programas de radio, uno de los más populares es Cloverdale's Corner, dirigido por Cloverdale, "un veterano profesor con más de 30 años de experiencia", como reza su propia publicidad.

El método de Cloverdale se basa en la traducción inversa, método para el que tengo algunas reservas, sobre todo para niveles avanzados, pero que puedo entender que se use para ciertos contextos. Al programa acuden estudiantes de todas procedencias y niveles. En teoría, y según pone en la propia página web, el programa es para nivel intermedio, pero he oído a estudiantes en ese programa cuyo nivel era mucho menos que intermedio, casi principiante de nivel 1. Cloverdale hace muy ameno el programa. No cabe duda de que es un buen pedagogo que cuando tiene que dar una explicación gramatical de carácter técnico lo hace con efectividad. Además, es un gran comunicador, un especialista en romper el hielo con sus invitados. Cuenta anécdotas de sí mismo, hila reflexiones sobre diversos temas,  hace reír, saca a colación historias de antiguos alumnos, y sobre todo, se hace preguntas y hace repetir dichas preguntas a sus invitados. Se nota que es una persona culta y que ha vivido mucho, lo cual se refleja en la marcha del programa.

Sin embargo, tengo una seria objeción a su método: la enseñanza de la pronunciación. Como todas las academias y empresas de enseñanza de inglés de este país, el método para enseñar la pronunciación inglesa se basa en la repetición. Aquel que tenga un muy buen oído podrá, quizás, tener algo parecido a una pronunciación exacta; pero dada la gran diferencia entre los sistemas fonéticos español e inglés, la inmensa mayoría de los estudiantes cometerá los mismos errores penosos durante años y su comunicación se verá afectada gravemente al punto de no ser inteligible o válida en contextos profesionales.

He oído en muchas ocasiones a Cloverdale corregir una pronunciación a base de repetírsela al alumno hasta que este consigue algo aproximado a la verdadera pronunciación. Los alumnos, a pesar de esta repetición, siguen cometiendo los mismos errores, quizás cambiando algo la pronunciación para que suene más inglés -la r más lateral, o meten el acento rótico, o simulan una vocal larga-, pero nada que podamos calificar de sistemático y preciso. Y es desolador ver cómo en ocasiones Cloverdale pierde la paciencia. Lo irónico es que en las cuñas publicitarias del grupo Vaughan System constantemente repiten que se puede hablar inglés bien en poco tiempo, en unos meses. Sí, cierto, pero no con este método de repetición, sino con la enseñanza adecuada de la fonética.

Voy a mencionar algunos ejemplos notables en que la repetición no sirve en absoluto para enseñar la pronunciación. Para empezar, está el caso de los sonidos que se parecen a la [a] española (las letras entre corchetes se refieren a sonidos). En esa categoría está los siguientes sonidos [æ], [ɑ:], [ʌ] y [ə].Por ejemplo, para el oído de un principiante al que no han enseñado fonética es muy duro distinguir entre heart[hɑ:rt], hut[hʌt] y hat[hæt]. Las tres suenan parecidas entre sí a un oído desprevenido, pero no son iguales, y lo peor es que esas vocales tienen valor contrastivo, sirven para distinguir palabras que son distintas. Las dos primeras vocales, [ɑ:] y [ʌ] son traseras, esto es, la lengua se pone atrás del todo en la boca. Esta posición no existe en español y por mucha repetición que hagamos de los sonidos, al alumno medio no se le queda.

La diferencia entre [ɑ:] y [ʌ] es la posición de la lengua respecto a la parte superior de la boca; en el caso de [ɑ:] la lengua está plana y en el caso de [ʌ] está algo elevada. Estas posiciones o se explican y se practican con rigor o es muy difícil captarlas. Pero Cloverdale se empeña en repetir y repetir ante el desconcertado alumno que no sabe donde poner la lengua para producir el sonido que le proponen.

Otro problema tiene que ver con can y can't. Un español medio tiene dificultades en distinguir cuando se dice can y can't. ¡Con la de confusiones que esto conlleva! Muchas veces esa [t] final se pronuncia muy suavemente; incluso en inglés coloquial se transforma en una oclusión glotal, y el oído español no lo percibe. Pero si enseñasen algo tan sencillo que la versión afirmativa can+verbo lleva el acento solo en el verbo, como en I can do it, mientras que la versión negativa can't+verbo lleva dos acentos, uno de ellos obligatoriamente en can't, como en I can't do it, pues no tendríamos este problema.

Hay más problemas desde luego. Enumero los que a mí me han parecido más graves:

Es un poco penoso ver a Cloverdale irritado -ya digo que con los años ha perdido paciencia, quizás porque comprueba que los mismos sempiternos errores persisten- cuando un alumno se muestra incapaz de repetir un sonido tras haberlo oído varias veces seguidas. Y lo que es aún peor, lo olvidará para la próxima vez.

No sé cuál es el problema para enseñar la pronunciación mediante fonética. En las escuelas de los países de habla inglesa así lo hacen. No con el sistema API, claro, pero los sonidos tienen sus nombre -short o, broad a, short u, etc.- y reconocen y producen los sonidos con éxito. Además, conocer los sonidos del inglés mejora enormemente la comprensión. Nada te es desconocido o te pilla por sorpresa; puedes reproducir los sonidos puesto que los conoces. No usar la fonética es una barrera idiosincrática de la enseñanza de este país que Vaughan Systems con sus modernos y agresivos métodos no ha sabido superar. Y es una pena porque ellos sí están en la posición de hacerlo.

Para que conste en acta, no soy un lingüista, sino un profesor de matemáticas que hasta que aprendió fonética no pudo ni comprender ni pronunciar el inglés. Sencillamente, me da pena ver a tanta gente perdiendo el tiempo para pronunciar tan penosamente.