Cambio de metodología

Tras esta primera parte del curso de análisis matemático la clase se ha visto reducida lo suficiente como para que pueda plantear una metodología distinta a la clásica lección magistral. Entiendo que los alumnos que permanecen en la clase tienen interés. Atrás han quedado aquellos alumnos que no han podido seguir la asignatura por las causas que sean: por franco despiste, por falta de motivación, por falta de base, por circunstancias personales, por el cansancio producido por la jornada laboral, por exceso de asignaturas, etc.

Los alumnos se quejan de que la clase magistral es poco participativa -y en muchos casos lo es-, que hace del alumno un sujeto pasivo, que no fomenta otras destrezas, sobre todo sociales y de comunicación, que a veces se convierte en un aprendizaje memorístico, que no implica al alumno activamente en el aprendizaje. Cuando la clase está masificada, casi la única opción posible es la clase magistral, más aún cuando hay un programa ciertamente denso que cubrir. Ahora bien, con el número actual de alumnos creo que merece arriesgarse y probar una metodología más participativa. He elegido quizás la más radical posible: el método Moore.

¿Qué es el método Moore?

El método Moore recibe su nombre por Robert Lee Moore, un famoso matemático (topólogo), que daba clases en la Universidad de Pensilvania. Puso en práctica el método en cursos de matemática avanzada y probó que puede aplicarse con las condiciones adecuadas. El método Moore se conoce modernamente como inquiry-based learning, que se traduce de varias maneras: aprendizaje por descubrimiento, aprendizaje empírico, aprendizaje basado en indagación, aprendizaje indagatorio (quizás esta es la mejor traducción). Nosotros lo llamaremos método Moore o aprendizaje indagatorio.

Pero ¿en qué consiste el método Moore? ¿Qué es eso del aprendizaje indagatorio? La idea principal se podría resumir en ese lema: Implícame y entenderé. Vamos a dar unas cuantas características del método y luego las explicaremos brevemente:

  1. En el método Moore no se usan libros ni otras fuentes de información, sean electrónicas o estén impresas. El material que se va a usar en esta parte del curso consistirá en las hojas que yo reparta y ocasionalmente alguna referencia que os dé.
  2. El profesor no explica teoría ni hace problemas. La teoría se enuncia en las hojas que iremos dando y los resultados se prueban por los alumnos. Los problemas los resuelven los alumnos.
  3. Cuando se resuelve un problema un alumno sale a la pizarra a explicarlo, este problema no se da por bueno hasta que la clase entera está de acuerdo.
  4. Todos los alumnos salen por estricta rotación. Los alumnos que tienen más dificultades salen más frecuentemente a la pizarra.
  5. Se fomenta el trabajo en grupo durante las clases. Es posible que pida a dos alumnos que trabajen juntos en cierto problema y que uno se lo explique al otro. En este sentido, este método cree que no hay mejor manera de aprender algo que tener que enseñarlo.
  6. Las demostraciones y problemas se tienen que entregar al profesor. Cada alumno escribe sus propias demostraciones y soluciones. Además, como parte de una política de honestidad:
    1. Si un alumno ha recibido ayuda de otro ha de ponerlo explícitamente en las entregas: Problema 6 (con la ayuda de X).
    2. Si a un alumno le ha leído el trabajo otro compañero ha de ponerlo explícitamente en las entregas: Problema 6 (leído por X).
    3. Si un alumno ha trabajado con otro ha de ponerlo explícitamente en las entregas: Problema 6 (trabajo conjunto con X).
  7. Está prohibido dejar soluciones o demostraciones a otro compañero. En particular, está prohibido pasarlas por correo electrónico. Si tienes problemas con un ejercicio, queda con otro compañero que te pueda ayudar. No le pidas la solución sin más y la copies. Él no debería dejarte y tú no deberías pedirla. Entiende la explicación y escribe tu propia solución.
  8. El trabajo en equipo y colaborativo es esencial en esta metodología. Vas a recibir una carga de trabajo posiblemente superior a la que eres capaz de terminar con la única ayuda de tu fuerza mental. Esto se hace para animar a los alumnos a que trabajen en equipo y para que acudas a mí cuantas veces te haga falta (y con la tecnología que haga falta).
  9. De vez en cuando habrá revisión de trabajo por pares. Esto significa que daremos a los ejercicios de unos alumnos a otros para que estos los corrijan. Esto constituye un ejercicio de crítica y responsabilidad que os resultará muy interesante.
  10. Esta metodología no funciona si no se siguen estas reglas al pie de la letra. No respetar las normas del método hace que se arruine por completo. Las copias de los ejercicios o demostraciones son siempre obvias. Si hubiese una falta de respeto generalizada hacia las normas tendríamos que volver a la lección magistral.

Vistas las características más importantes del método, se hace evidente que el aprendizaje a través de este método aporta ventajas de las que la lección magistral carece. Hay más interacción entre alumnos y entre alumnos y el profesor; además, la clase es más relajada, aunque haya más ruido; la implicación en el aprendizaje -si el alumno sigue la normas fielmente- es profunda; el nivel se hace más homogéneo en la clase. Como inconvenientes citaríamos los siguientes:

  1. Hay alumnos a los que disgusta este método profundamente porque les enfrenta a su propia creatividad y se sienten desnudos emocionalmente. Hemos de decir que con esta metodología el error tiene hasta un valor positivo. Si no tienes creatividad, constrúyela a través de trabajo duro. Todo el mundo es creativo y ocultarlo es un error.
  2. Otro aspecto que preocupa a los alumnos es la carga de trabajo. Este método descubre los puntos débiles de los alumnos y les fuerza a cubrirlos, lo cual supone tiempo. Además, el método engancha mucho porque tiene una componente emocional fuerte. Creemos que el aumento de la carga es asumible por los alumnos de esta clase. Es más bien una cuestión de organización que de aumento de la carga real de trabajo. El método requiere organizar el tiempo de estudio y discusión mejor.
  3. A algunos alumnos sencillamente no les gusta implicarse. Son buenos tomando el material del curso y estudiándoselo por su cuenta. No necesitan, o no les gusta, quedar con compañeros para trabajar en grupo. Este grupo siempre tiene la opción de la evaluación final.
  4. Hay alumnos que trabajan y para los que podría ser difícil llevar a cabo esta metodología. Para esos alumnos estoy dispuesto a habilitar procedimientos especiales para que puedan seguir el curso sin problemas.
  5. Hay alumnos que temen que con este método se cubra menos material y estén en inferioridad de condiciones para los exámenes. Cierto es que en este método se profundiza más que se cubre material, pero aseguro que eso no va a afectar al examen. De hecho, al profundizar más en ciertas áreas se podrá correr más en otras. Si mis cálculos fuesen fallidos y viese que no cubrimos el programa, cambiaría al método tradicional.

¿Os atrevéis?

El viernes pasado lo planteé en clase y tras explicar lo de arriba se decidió que probaríamos durante una semana. Luego me di cuenta de que a causa de una confusión con las horas de clase faltaba gente. Repetiré la votación el próximo martes. A los alumnos presentes les gustó la clase que dimos el viernes siguiendo el método Moore (y a mí también).

Los alumnos siempre os quejáis del método magistral y ahora tenéis una oportunidad de probar otra cosa. ¿Os atrevéis?