Algunos alumnos y alumnas me han preguntado cómo se mejora la lectura comprensiva y cómo se autoevalúa uno mismo el aprendizaje (¿cómo sabes que sabes?). Lo que está abajo son las respuestas sucintas y algo torrenciales que he dado a esas preguntas. Pensé que podía ser de interés al resto de los alumnos.

 

Lectura comprensiva

  ¿En qué consiste leer comprensivamente? Primero, no precipitarse. El mejor lector no es el más rápido, sino el más profundo. La velocidad de lectura comprensiva viene con la práctica y está asociada a la capacidad de concentración.

  Entonces, ¿cómo leer comprensivamente? Lee más veces y más intensamente. No te importe leerlo varias veces. No te hace más tonto leerlo más veces. En cada lectura intenta captar un detalle nuevo y comprobar que entendiste los anteriores. Toma notas, busca las palabras que no conoces en el diccionario, subraya las palabras clave del texto, identifica las conjunciones (pues dan relaciones entre las frases principales), reflexiona sobre el nivel de abstracción de las palabras importantes, presta atención a las connotaciones, desentraña la estructura del texto, imagina en tu cabeza el flujo de las ideas presentes en el texto. Después de unas cuantas veces leyendo el texto y tras hacer lo anterior, levanta la cabeza y trata de asentar lo leído. Deja que el contenido se pose. Aquí es cuando más alerta tienes que estar a las distracciones. Mantente concentrado, apresa la lectura en tu mente, exprime el significado del texto. Ahora, vuelve a leerlo, revisa las notas que tomaste si es necesario. Repite el proceso si no comprendes el texto. Si los conceptos son difíciles, deja pasar algo de tiempo y vuelve al texto más tarde. Si lo puedes dejar de fondo en tu mente, mejor; tu cerebro sigue trabajando por ti.

  Cuando tengas una buena lectura comprensiva a velocidad lenta, empieza a practicar con tiempo. En cuanto notes que no comprendes algo en el tiempo previsto, sube el tiempo de lectura. Primero la comprensión, luego la velocidad.

 

¿Cómo sabes que sabes?

Sabes que sabes cuando eres capaz de resumir certeramente el tema en cuestión, cuando eres capaz de cambiar los distintos niveles de abstracción, cuando tienes seguridad en los aspectos mecánicos o procedimentales del tema, cuando diseñas una práctica deliberada, cuando te enfrentas a tus miedos y a tus debilidades en la materia, cuando dominas el lenguaje específico de la materia, cuando eres capaz de hacer conexiones entre la materia que te ocupa y otras diferentes, cuando eres capaz de hacer preguntas relevantes sobre la materia,  cuando controlas varias referencias de calidad y entiendes las diferencias entre ellas.

Sabes que sabes cuando eres consciente de tus conocimientos previos y cómo aumentarlo,  cuando buscas conscientemente cuáles son tus errores de concepto, cuando eres capaz de dar varias formulaciones de una misma idea, cuando eres capaz de aumentar tu conocimiento basándolo sólidamente en tu conocimiento previo, sabes que sabes cuando conoces cuál es el método óptimo de estudio para ti, cuando conoces las aplicaciones de la materia así como sus conexiones con la teoría, (ejemplo aquí: saber operar con matrices no es saber matrices. Si no sabes de sus aplicaciones, no sabes matrices), cuando sientes que tienes capacidad de poner atención al detalle, cuando sientes que la fuerza de la abstracción te acompaña.

 

Go to top