1 Estupefacción

altA finales de este mes (agosto de 2011) se celebrarán en Madrid las Jornadas Mundiales de la Juventud. Se trata de una celebración católica de la juventud y el Papa vendrá en loor de multitudes a poner un brillante colofón a esas jornadas. Mi estupor e incredulidad son mayúsculos. La Iglesia Católica, esa misma que durante el último año ha protagonizado una formidable oleada de escándalos sexuales relacionados con pederastia en todo el planeta, organiza las jornadas mundiales de la juventud. ¿De verdad han resuelto sus problemas? ¿Se puede volver a confiar en ellos o estamos ante una operación de lavado de su maltrecha imagen? No creo que con el historial de abuso y encubrimiento la Iglesia Católica tenga la autoridad moral para presentarse a celebrar la juventud. Me encantaría que abordasen el tema de los abusos sexuales, que explicasen a la juventud, a esa que va a ir deseosa de escuchar al Papa, qué ha pasado, cómo han tratado a los abusadores, qué han hecho para reparar a las víctimas, qué medidas han tomado para el futuro.

Quizás convenga hacer un poco de historia de los escándalos de pederastia así como unas reflexiones sobre estos hechos. No hacemos historia por morbo -pues el asunto es suficientemente doloroso-, sino por fundamentar nuestras reflexiones y también por un ejercicio de memoria, que ante este tipo de celebraciones se vuelve volátil. La Iglesia Católica interviene constantemente en la moral pública y privada de la sociedad. Dicta con palabras grandilocuentes qué es bueno y qué es malo; con un tono dogmático y autosuficiente plantea sus ideas sobre cualquier tema, tan segura de sí misma está: ciencia, política, sociología, educación y especialmente economía; protesta airadamente cuando el poder político hace caso omiso a sus directrices; nos amenaza con castigos infernales si no nos sometemos a sus dictados. Pero si la Iglesia Católica se erige en semejante guardián de la moral universal, lo menos que puede esperar de sus interlocutores, no ya de sus fieles, es que le exijan cuentas, que dé ejemplo y que sea transparente. De modo que, sí, tenemos derecho a saber de la vida sexual del clero -porque hay una vida sexual del clero-, y esa no ha sido ni mucho menos la que esperábamos.

2 La edificante actitud de la Iglesia Católica ante la sexualidad

2.1 La teoría sexual de la Iglesia Católica

El problema radica en la teoría sexual de la Iglesia, que es represiva, contra natura, misógina y que niega el placer del sexo. La sexualidad es una parte fundamental e irrenunciable del ser humano, sin la cual pierde su esencia. Es imposible llevar una vida sana, y no digo ya feliz, sin tener equilibrio sexual. El sexo, sobre todo si va acompañado de sentimiento, constituye la máxima expresión de la unión espiritual. A través del sexo la ternura se expresa en términos inigualables. Lo que comunicamos durante el acto sexual no se transmite de ninguna otra manera ni en ninguna otra circunstancia. Es único y vital. Una vida sexual sana nos permite alcanzar un equilibrio sólido, calma y colma la sed de cariño, satisface las necesidades corporales, es un acto de generosidad y confirma felizmente nuestros afectos. De irascibles, inquietos, egocéntricos y angustiados, nos torna en relajados, sabios, generosos y bien humorados.

Y a pesar de todo esto, la educación sexual en nuestro país es penosa. Lamentablemente, los padres en general no se implican en ella, los adolescentes confían más en sus desinformados amigos que en sus padres, y una gran hipersexualización concebida por todo tipo de corporaciones para incitar al consumismo, e instrumentalizada por los medios de comunicación, crean en nuestros jóvenes una actitud errónea y enfermiza hacia el sexo. A ello no contribuye sino que agrava la doctrina sexual de la Iglesia Católica, doctrina que separa afectividad y sexo, que reduce la sexualidad a la procreación o como mucho a un deber marital de la mujer hacia el hombre.

2.2 El celibato obligatorio

Mucho de lo que rodea a la Iglesia Católica está sumido en un fuerte hermetismo. Conseguir estadísticas, datos, información sobre la Iglesia es tarea harto difícil. Por eso, en este punto he de referirme a la obra de Pepe Rodríguez, periodista que ha investigado exhaustivamente la Iglesia Católica. Ha escrito varios libros, pero aquí vienen al caso dos, La vida sexual del clero (1995) y La pederastia en la Iglesia Católica (2002). Fijémonos que el primer libro es del año 1995, cuando todavía era un tabú hablar de abuso sexual en la Iglesia Católica, y el segundo de 2002, cuando faltaba casi una década para que estallasen en masa los escándalos de pederastia en la Iglesia. Nos referiremos a otros estudiosos también, pero es Pepe Rodríguez quien ha hecho los estudios más extensos.

En el capítulo 3, páginas 53 a 64 de La vida sexual del clero, Pepe Rodríguez demuestra que no hay base evangélica para instituir el celibato obligatorio. Argumenta este periodista que fue impuesto por razones económicas. Un clero célibe, sin familia, no da problemas de herencia. Cualquier riqueza que genere un sacerdote, y muchos se dedican a amasar dinero con verdadera fruición, queda para la Iglesia. De hecho, en el pasado era normal que un sacerdote tuviese una concubina (barragana era llamada) y que con frecuencia tuviese hijos. La Iglesia hace tiempo que dictó una ley que excluye a los herederos de los sacerdotes, a los hijos bastardos, de las propiedades de estos. Todo queda para la Iglesia. Además, los sacerdotes, en general, no tienen ninguna ocupación u oficio alternativo. Solo saben ser eso, sacerdotes. El control por parte de la Iglesia es máximo. Si se les permitiese una vida normal, en que pudiesen estar casados y tener una ocupación aparte, el control de la Iglesia claramente sería menor, pero su integración en la sociedad sería mayor de lo que es hoy. Rodríguez aporta un interesante dato a este respecto. La mayor parte de los sacerdotes no tiene formación superior y en el año 90 solo 30 curas se matricularon en alguna facultad. ¿Hablamos de mano de obra barata con poca cualificación? La Iglesia siempre ha argumentado que siendo célibes los sacerdotes podían dedicar todo su tiempo a la Iglesia. Pero no es una cuestión de tiempo, sino de la calidad de este. Este argumento parece enunciado por un empresario ultracapitalista, pero al fin y al cabo la Iglesia siempre se ha caracterizado por la codicia. Tener sacerdotes cuya única misión en la vida es el servicio a la Iglesia es erróneo y lesivo. Mejor es tener sacerdotes que tengan equilibrio en todos los ámbitos vitales y desde ese equilibrio sirvan mejor a la Iglesia.

Los sacerdotes son seres sexuados, con legítimas pulsiones sexuales, y a las que tienen que renunciar por un celibato impuesto salvajemente. Argumenta la Iglesia Católica que es posible sobrellevar el celibato a través de la sublimación. De ser cierto eso, y lo dudo mucho, tal proceso de sublimación habría que prepararlo a lo largo de los años, cuando el seminarista tenga un nivel de madurez alto, cuando la vocación sea clara y fuerte, y pudiese construirse el proceso de sublimación en base a esa vocación. Pero eso no ocurre en los seminarios. Los seminaristas entran muy jóvenes, cuando son inexpertos e inmaduros, y se les impone esa condición castrante, contra natura, desde el principio. Obviamente, por la actitud que conocemos de los sacerdotes, la formación que reciben allí no es la más adecuada. Es frecuente, y así lo ha reflejado la literatura, ver a sacerdotes que han sublimado sus pasiones sexuales de modo extremo en otras, tales como la comida, la buena vida, la acumulación de riqueza y poder, la adulación por parte de los feligreses, etc.

La Iglesia Católica también argumenta que el celibato se puede sobrellevar dirigiendo toda esa formidable energía sexual hacia el amor a Dios. Pero Dios es una idea y la biología del sacerdote se ríe una y otra vez ante esa tal posibilidad. Ante la necesidad de cariño, de afecto, de caricias, de un sexo profundo lleno de goce, el amor a una idea es ridículamente vacuo. Una idea no puede llenar necesidades afectivas.

La prueba de que el celibato es una práctica represiva y antinatural está en su cumplimiento. De nuevo, hay muy pocos datos y los pocos que hay los ofrece de nuevo Pepe Rodríguez en su libro La vida sexual del clero (se pueden encontrar estos datos en su página web también). Pepe Rodríguez tomó una muestra de 354 sacerdotes españoles, actuales y en activo, (fecha de publicación de su libro: 1995). Sus hábitos afectivo-sexuales aparecen reflejados en el siguiente gráfico:

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Los datos son más que elocuentes. La castidad no se practica en absoluto, pues el 95% de los curas admite masturbarse, pero tampoco el celibato, dado que el 60% mantiene relaciones sexuales. ¿Y qué decir de las prácticas homosexuales? Esas que tanto denostan la Iglesia Católica: una quinta de los sacerdotes de la muestra confiesan prácticas homosexuales. Más graves, inimaginablemente más graves, son los abusos a menores. Estos abusos pueden destruir la vida de una persona, como hemos tenido ocasión de comprobar con los testimonios de las asociaciones de víctimas. Recomendamos al lector que consulte la página de Pepe Rodríguez, donde podrá encontrar más instructivas estadísticas.

 

3 Escándalos recientes de pederastia

Ya lo sabíamos, pero a raíz de los acontecimientos de los últimos meses es ahora cierto: existe una tradición de abuso a menores por parte del clero. Esta tradición va acompañada por otra, no menos activa: la del encubrimiento. Veamos algunos datos, de los poco que hay. Félix López publicó un estudio, Abusos sexuales a menores. Lo que recuerdan de mayores, sobre una muestra de 2.100 personas. Estas son algunos datos:

Pero pasemos a los datos que hemos conocido a lo largo de los últimos meses, en lo que ha sido una escalofriante historia de abusos a menores en todo el planeta. He reconstruido a través de las noticias de los últimos meses el escándalo de pederastia en la Iglesia Católica. Se pueden distinguir tres etapas: la negación prepotente, la explosión de casos y la petición de perdón. He cogido las noticias del diario El País, pues los periódicos de ideología conservadora no siempre dieron la cobertura esperada al caso.

3.1 Negación prepotente

Empezamos el 28/3/2010 cuando el Vaticano se queja de la campaña radical y demencial que están sufriendo.

Los abusos cercan al Vaticano (28 de marzo de 2010)

Los abusos cercan al Vaticano. La jerarquía católica considera que sufre una "campaña radical y demencial"

Las víctimas exigen que se acabe con la política de ocultamiento y reclaman justicia

La jerarquía católica considera que sufre una "campaña radical y demencial" - Las víctimas exigen que se acabe con la política de ocultamiento y reclaman justicia

El cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de la Santa Sede y número dos del Vaticano, ha dicho esta semana que un "anticristianismo radical y demencial se está difundiendo por Europa de una forma rastrera". El grito desesperado ante las informaciones de los escándalos de pederastia que la Iglesia ha ocultado en el pasado (Alemania, Austria, Estados Unidos) revela la angustia de la Curia ante la crisis de credibilidad generada por la plaga de la pederastia. LEER MÁS AQUÍ.

 

Al día siguiente, en vista de cómo arreciaban las denuncias, el propio Papa sale a la palestra y afirma que no se sentirá amenazado por mezquinas habladurías.

El Papa dice que no se verá intimidado por las "mezquinas habladurías" (29 de marzo de 2010)

El Papa dice que no se verá intimidado por las "mezquinas habladurías"

El Papa dijo ayer, durante la misa del Domingo de Ramos, que no se verá intimidado por las "mezquinas habladurías" de la "opinión dominante" tras los diversos casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos contra menores de edad. Benedicto XVI evitó referirse directamente al problema de la pederastia, pero señaló que el hombre, en ocasiones, "cae en lo más bajo, a niveles vulgares" y "se sume en el pantano del pecado y la falta de honradez".

En la homilía, el Papa sostuvo que el hombre puede elegir entre seguir a Jesús o hundirse en la ciénaga de la mentira y de la indecencia. Durante la celebración, el Pontífice leyó una plegaria en la que pidió que Dios ayude "a la juventud y a aquellos que trabajan para educarla y protegerla", lo que, en opinión de Radio Vaticano, pretendía "resumir los sentimientos de la Iglesia en este difícil momento". LEER MÁS AQUÍ.

A la vista de los acontecimientos posteriores, sencillamente da vergüenza cómo el Papa adoptó una actitud tan cínica. Sabía perfectamente de los casos de pederastia y sabía que eran ciertos, y sin embargo lo negó, se puso a la defensiva y actuó con chulería. ¿Cómo se sentirían las víctimas de los abusos al oír sus denuncias tachadas de mezquinas habladurías?

El 9 de abril salta a la prensa la noticia de que el mismo Ratzinger encubrió a un cura abusador.

Ratzinger evitó expulsar a un cura abusador por "el bien de la Iglesia" (9 de abril de 2010)

altUna carta del actual Papa cuando era prefecto de la antigua Inquisición revela que frenó varios años la secularización tras la denuncia del obispo de Oakland

El goteo de noticias sobre abusos sexuales que achacan a la Iglesia católica ya es una lluvia y amenaza con transformarse en un ciclón. Mientras el Vaticano reiteraba la disponibilidad de papa Benedicto XVI de entrevistarse con las víctimas de los curas pederastas, nuevas revelaciones volvieron este viernes a implicar directamente al jefe de la Iglesia en las tentativas de las altas esferas vaticanas para parar los escándalos. La agencia Associated Press publicó nuevos documentos que apuntan a la resistencia a la destitución de curas implicados en abusos por parte del entonces cardenal Ratzinger.

Una carta, datada en 1985 y firmada por el mismo Ratzinger, demuestra cómo el futuro Papa, en sus funciones de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se opuso a la destitución del cura Stephen Keisle "por el bien de la Iglesia Universal", según aparece en el texto. El documento, escrito en latín, forma parte de la amplia correspondencia entre la diócesis de Oakland (California) y el Vaticano sobre el caso Kiesle. La diócesis había recomendado la destitución del cura acusado de abusos sexuales en 1981, el año en el que Ratzinger fue nombrado jefe del organismo de la Iglesia al que compete la disciplina de los religiosos.

Fue sólo cuatro años más tarde cuando, según AP, el futuro Papa escribió al obispo de Oakland, John Cummins, que había sometido el caso. Y fue para decirle que, a pesar de la importancia de las argumentaciones en favor de la destitución de Kiesle, hacía falta tener en cuenta "el perjuicio que puede causar en la comunidad de los fieles de Cristo, sobre todo considerando su joven edad". Kiesle tenía entonces 38 años. Ratzinger también instó al obispo a ofrecer a Kiesle "todo el cuidado paternal posible", mientras esperaban una decisión. En 1978, Kiesle había sido sentenciado a tres años de libertad condicional por abusos contra dos jóvenes. Cuando acabó la condena pidió la destitución y fue cuando la diócesis remitió el caso a Roma. LEER MÁS AQUÍ.

 

 

En El País del domingo 28 de marzo, se refería otro caso de encubrimiento de Ratzinger, no olvidemos, el actual Papa. Es un caso más de la política de traslados y cuidado paternal con que la Iglesia Católica ha estado solucionando los casos de pederastia, que, de nuevo, no olvidemos, son delitos. En otro artículo posterior, del 18 de abril, se documenta la implicación de Juan Pablo II. Era una cuestión de tiempo que tales implicaciones aparecieran. Esta política de encubrimiento de delincuentes sexuales no es exclusiva de este papado; es una tradición dentro de la Iglesia Católica. Véase el artículo aquí.

En esta etapa de negación prepotente muchos jerarcas de la Iglesia Católica alegaron que no podían denunciar a sus compañeros porque recibieron la información en forma de confesión. Esto es otorgar impunidad penal a los pedófilos, no hay otra manera de llamarlo. Pero ¿está legitimada la Iglesia Católica para instaurar semejante decreto de silencio? No, rotundamente. La Iglesia Católica, que está formada por sujetos jurídicos humanos y no divinos, está sometida a las leyes como cualquier otra persona. Situarse por encima de la ley, aún más con los casos que arrecian, es ilegal, ilegítimo y profundamente inmoral.

3.2 Explosión de casos en todo el mundo

Sin embargo, la gran hecatombe estaba por venir. Durante los siguientes meses los casos se sucedían sin parar en distintos países del mundo occidental: Italia, Estados Unidos, Bélgica, Portugal, Francia, etc. Siempre me he preguntado por qué nunca oímos casos provenientes de África y Asia. No me cabe duda de que allí también ha habido casos de abuso, aún más cuando en muchos de esos países la gente tiene menos capacidad de defenderse. Alguien debería investigar la pederastia de la Iglesia Católica en el Tercer Mundo.

Uno de los primeros casos fue el de obispo romano Gino Reali, encubridor de un pervertido sexual llamado Poveda. Los casos en Italia, país de fortísima tradición católica, son espeluznantes. Véase la transcripción del interrogatorio del fiscal al obispo romano Gino Reali (véase El País del 30/3/2010), al que interrogan por posible encubrimiento.

"Me prometió que cambiaría"

Fiscal Scavo. ¿Sabe algo sobre los comportamientos deplorables de Poveda?
Obispo Reali. ¿Por qué me hace esa pregunta?
Fiscal. Porque estaba bajo su jurisdicción.
Reali. Era 2005. Fui informado por algunos padres de los mensajes que Poveda Sánchez habría mandado a algunos chicos. Me escribieron una carta y yo convoqué a Poveda. Me dijo: "Sí, puede ser que haya usado alguna palabra, pero mi móvil alguna vez lo utilizan también los chicos". Le invité a reflexionar. Me prometió que cambiaría. Luego fui informado de que había habido un nuevo mensaje, y le invité a dejar la parroquia. Pidió ir a España, y volvió a España.
Fiscal. ¿Usted sabía que este Poveda frecuentaba "de manera asidua", a X Y, un muchacho?
Reali. Sí, lo sabía. Y de hecho intentamos averiguar más, preguntando a él y a sus padres.
Fiscal. ¿Y no se dio cuenta de que había algo más? Usted es más experto que yo...
Reali. Dottore, me di cuenta, tanto es así que mandé a otro sacerdote a casa de Poveda.
Fiscal. ¿De qué se dio cuenta?
Reali. De un comportamiento anómalo, digamos.
Fiscal. Ah, claro. En su mente se hizo un cuadro de la situación.
Reali. Interrogamos a los padres.
Fiscal. Que, si son padres como los que yo he escuchado, creen de tal forma en la Iglesia que ante Dios jurarían que no había pasado nada.
Reali. Dottore, ¿qué quiere que le diga?

 

Aquí tengo que interrumpir la transcripción. Hay padres que, en efecto, no creerían a sus hijos y apoyarían la versión de los obispos. Al obispo no le choca semejante situación; la conoce, la acepta y sigue su declaración como si tal cosa. ¿No da que pensar este detalle? Las investigaciones han demostrado que los primeros encubridores de los sacerdotes abusadores son con mucha frecuencia los propios padres, quienes confirman las coartadas que presentan (imaginaciones de niños, fantasías, malos entendidos, únicamente amor fraternal, etc.). Continúa el interrogatorio.

Fiscal. Excelencia, hay niños de por medio, y cuando hay niños la cautela debe ser máxima.
Reali. Claro, sí. Pero cuando hay en medio niños yo voy a buscar a los padres.
Fiscal. Y quizá no basta, excelencia. Si estos niños han sido abusados, probablemente vienen de familias que no pueden atenderlos bien.

Más adelante, interviene el brigada de los Carabineros, que asiste al interrogatorio.

Brigada. Oiga, hemos encontrado una carta firmada por usted enviada a su homólogo en España. Una suerte de recomendación: "Persona en regla, buena, que iba a España para cuidar de su madre enferma".
Reali. Sí, sí. Brigada. ¿No fue expulsado? Reali. Fue invitado a dejar la parroquia.
Fiscal. ¿Pero cuando un cura cambia de sede se advierte a los que lo reciben de que hay una situación un poco delicada?
Reali. Yo lo advertí allí, diciendo que en los periódicos italianos se habían publicado artículos.
Fiscal. Excelencia, esas cosas se sabían desde tres o cuatro años antes. Usted escribe a don Poveda: "La triste historia de la que has sido protagonista no parece haber generado un excesivo clamor, y sin embargo tu regreso a la diócesis...". Puro estilo democristiano, diría.
Reali. No sabía que hubiera una categoría democristiana desde el punto de vista jurídico.
Fiscal. No, pero el concepto está claro. Porque aquí parece que él metió las manos en la masa. Le leo una declaración: "Mientras veía la película, don José empezó a tocarme, me hizo bajarme los pantalones del chándal, me agarró el pene y empezó a masturbarme. Justo después me dijo: 'Levántate que se me está poniendo dura'. Yo me levanté, él se levantó y se puso detrás de la silla".
Reali. Dottore, yo...
Fiscal. "Pedazo de culo, ven esta noche, coge tu bici y cuando llegues toca el timbre". Este es un mensaje enviado a un niño. ¿Otro? "XXXX, soy don José. Te lo ruego, a la parroquia. Ciao, culete de oro". Cierto, pueden ser mentiras.
Reali. No digo que sean mentiras. Lo que a mí me contaron no son esas cosas.
Fiscal. No lo dudo, no lo dudo.
Reali. Francamente me deja muy perplejo.
Fiscal. ¡Pues imagínese a nosotros!
Reali. Mire, doctor, yo creo que es verdaderamente necesario llegar a la verdad.
Fiscal. Yo le puedo decir una cosa: aquí solo tenemos la verdad procesal, por desgracia.
Reali. Cierto, cierto. La verdadera la tendremos solo cuando estemos allá, dottore.
Fiscal. Esperemos que sí. Sabe, yo por la noche después de haber hecho esta investigación duermo, y duermo tranquilo.
Reali. Yo también intento dormir.
Fiscal. Está bien, entonces cerramos el acta a las 17.45.

La carta del sacerdote es repugnante en extremo. Denota una perversión obsesiva, una represión sexual de años, totalmente indignas de un supuesto guardián de la moral.

El verano parecía relativamente tranquilo para el Vaticano, pero a principios de septiembre explotó la bomba belga.

La comisión de la verdad belga concluye que "casi cada escuela" encubrió abusos (11 de septiembre de 2010)

La investigación sobre agresiones sexuales del clero católico afirma que estas fueron masivas y continuadas - Se suicidaron 13 de las 500 víctimas de 320 sacerdotes

El escándalo de los abusos sexuales sufridos por medio millar de niños por parte de religiosos, sacerdotes e incluso un obispo de la Iglesia católica de Bélgica adquirió ayer un tinte más dramático al conocerse que al menos 13 de las víctimas se suicidaron. Los hechos aparecen en un conmovedor informe de unas 200 páginas, elaborado por la antigua Comisión para el Tratamiento de las Demandas por Abusos Sexuales en una Relación Pastoral, presidida por el profesor Peter Adriaenssens, que se dio a conocer ayer. La Comisión fue disuelta el pasado 1 de julio.

En el informe del psiquiatra Adriaenssens se hace referencia a 320 autores de este tipo de agresiones, la mayoría de los cuales son sacerdotes o religiosos que ya han muerto. La mayor parte de los hechos se registraron entre los años cincuenta y ochenta, siendo el punto más álgido en los sesenta.

En una conferencia de prensa, Adriaenssens, se refirió a las víctimas como "supervivientes", y reconoció que después de las entrevistas con los afectados "la realidad resulta peor" de lo que pensaba. En su opinión "casi cada institución, cada escuela, especialmente los internados, encubrieron abusos en algún momento dado". Hay que señalar que la mayor parte de las escuelas católicas en Bélgica están subsidiadas por el Estado. LEER MÁS AQUÍ.

 

 

Al día siguiente, saltó el escándalo en Portugal.

Recordando al "señor televisión" (12 de septiembre de 2010)

Los huérfanos víctimas de abusos en la Casa Pía tratan con desigual fortuna de rehacer sus vidas - El presentador condenado sigue proclamándose inocente

"La primera vez que fui a la Policía Judicial no quería hablar. Luego vi que los otros contaban y no podía ser menos. Tenía que contar lo que pasó". Diogo, de 24 años, es una de las 32 víctimas del juicio más largo de Portugal, por abusos de menores que estaban internados en la Casa Pía de Lisboa, una orfanato creado hace dos siglos. El viernes de la semana pasada el tribunal dictó sentencia, ocho años después de estallar el escándalo y seis más tarde del comienzo del proceso. Seis de los siete acusados fueron condenados a penas entre l8 y seis años de prisión, por abuso sexual de menores, violación y pornografía infantil. En el banquillo había un presentador de televisión, un embajador, médicos y abogados.

Hijo de padres separados, Diogo fue abandonado a los seis años y acogido por una familia amiga, que más tarde lo entregó a la Casa Pía. Estuvo en el orfanato de los 11 a los 18 años. Los dos primeros fueron un infierno. Carlos Silvino, conocido como Bibi, antiguo alumno del centro que trabajaba de chófer y jardinero, era un tipo amable con los muchachos. Un día, invitó a Diogo y otros compañeros "a dar un paseo". La salida terminó en una vivienda donde esperaban otros hombres con las peores intenciones. Hubo más "paseos" que solían acabar en dos casas en Elvas, junto a la frontera con Extremadura, y en Buraca, en la periferia de Lisboa. LEER MÁS AQUÍ.

 

Irlanda sufrió un caso terrible. Reproduzco un párrafo del artículo de la Wikipedia Casos de abuso sexual cometidos por miembros de la Iglesia Católica sobre el caso irlandés:

El 20 de mayo de 2009 se publica la Comisión Investigadora de Abusos de los Niños en Irlanda (conocida comunmente como "Comisión Ryan") que reúne, tras casi 10 años de investigación, más de 2.000 testimonios que relatan abusos físicos y sexuales por parte de responsables de internados controlados por órdenes religiosas católicas. Este es uno de los los mayores casos de reconocimiento de los abusos sexuales de la Iglesia Católica en una investigación que abarca más de 35.000 niños en un período de 86 años (de 1914 a 2000). Los datos de escuelas, reformatorios y orfanatos en este periodo, recogen 253 acusaciones de abusos sexuales a chicos y 128 a chicas.59 No todas están atribuidas a sacerdotes, religiosos o religiosas; son casos de diversa naturaleza y gravedad, rara vez referidos a impúberes.60

En diciembre de 2009 se publica otro informe llevado a cabo por la comisión de investigación de la archidiócesis de Dublín que se conoce communmente como el "Informe Murphy".61 La comisión identificó 320 personas abusadas desde 1974 a 2004; y otras 120 desde 2004 a 2009.

 

Explotaron más casos, que ya no detallo por no hacer más largo este artículo, pero en la bibliografía se pueden encontrar fácilmente: el caso terrible, prolongado en el tiempo de Estados Unidos; los casos encontrados en Sudamérica: Méjico, Chile, Colombia, Argentina, todos ellos vergonzantes; también en Canadá, sobre todo en la provincia de Québec, entre los francófonos católicos.

¿Y en España?

Remito de nuevo al lector a los libros de Pepe Rodríguez La vida sexual del clero y Pederastia en la Iglesia Católica. Para que no haya dudas al respecto, en el primer libro mencionado el autor solo expone casos de curas que han recibido condenas judiciales en firme. Uno de los casos más graves y por los que varios implicados han sido los encubiertos por el episcopado barcelonés durante los años 80. Nombres como Salvador Salvans, Francisco Andreo, Pedro Cané, Luis To, Vicente Vicens o Juan Marín -insisto, todos ellos condenados en firme- han sido protagonistas de terribles escándalos de pederastia, muchos de los cuales en un principio se saldaron con el encubrimiento, pero que ante sus repetidos desmanes los padres de las víctimas acabaron por sentar en un banquillo y obtener sentencias condenatorias. El obispado barcelonés en todos los casos exclusivamente se dedicó a encubrirlos, bien restando fuerza a las denuncias de las víctimas, bien trasladando de parroquia a los afectados, donde, claro es, siguieron con su actividad delictiva. Este escándalo afectó a unos 60 niños, algunos de ellos de 8 años de edad.

Pero no solo en Barcelona ha habido casos de pederastia. Están documentados en toda España. Basta consultar la documentación adecuada. Por otra parte, resulta significativo que sea vox populi cuán hábiles son las manos de los sacerdotes con los niños. Muy pocas de mis amistades pueden decir que no han conocido de niños un sacerdote que era muy cariñoso con niños o niñas (algunos también se refieren a maestros, tristemente).

3.3 La petición de perdón

El Papa, ante la escalada incontenible de casos, no tuvo más remedio que dejar de meter la basura debajo de la alfombra. De nuevo, sus acciones, indicativas de un cinismo, de un ansia de salvar los muebles, son inmorales. Por ejemplo, el 19 de abril de 2010 el Papa promete entregar a los sacerdotes pederastas. El Papa no está por encima de la justicia humana, por mucho que él lo quiera así, y debió entregarlos en cuanto tuvo conocimiento de sus delitos. Esto es encubrimiento y lo hace igual de cómplice a él que a los sacerdotes.

El Papa promete ahora entregar a los curas pederastas a la justicia Benedicto XVI cita en Malta a ocho víctimas de abusos y les expresa su "vergüenza" (19 de abril de 2010)

División en la curia sobre cómo reaccionar

El papa Benedicto XVI se reunió el domingo en la capilla de la Nunciatura de Rabat (Malta) con ocho víctimas de abusos sexuales por parte de religiosos. Los ocho, todos hombres, sufrieron abusos en los años ochenta y noventa en el orfanato de San José. Ratzinger se comprometió ante ellos de forma simbólica. Les prometió que la Iglesia llevará a los culpables de pederastia a la justicia y añadió que está tomando las medidas necesarias para implantar medidas más eficaces que salvaguarden a los jóvenes en el futuro. LEER MÁS AQUÍ.

 

El 1 de noviembre el escándalo llega hasta las puertas del mismo Vaticano:

Las víctimas de curas pederastas gritan 'Basta' ante el Vaticano (1 de noviembre de 2010)

Lombardi, el portavoz papal, dio la cara y fue recibido entre abucheos

Un puñado de piedras en la inmensa escalinata frente a San Pedro. Es la imagen final de la manifestación que reunió ayer en Roma a un grupo de personas que sufrieron violaciones o abusos sexuales a manos de sacerdotes de la Iglesia católica cuando eran niños; fueron unos 150, entre víctimas y familiares. Algunos de ellos dejaron un trozo de piedra en el suelo de mármol de la impresionante escalera, para que su conjunto simbolizara "una gran mancha en el corazón de la cristiandad, con el fin de que el mundo no se olvide de nosotros", según comentó Bernie McDaid, de 54 años, organizador de la protesta y fundador de Survivor's Voice (La Voz de los Supervivientes, en inglés) junto con Gary Bergeron, de 47. Ambos, McDaid y Bergeron, padecieron abusos por parte del mismo sacerdote en la diócesis de Boston, cuando cursaban el sexto curso de la enseñanza primaria.

En un momento de la protesta, alrededor de las cinco de la tarde, cuando los concentrados se hallaban a escasos metros de la plaza de San Pedro, el portavoz oficial del papa Benedicto XVI, el jesuita Federico Lombardi, trató de consolar a las víctimas y mostrarles su solidaridad. Sin embargo, un buen número de los concentrados lo rechazó y abucheó al grito de "Vergüenza" y "Basta ya". Federico Lombardi se retiró discretamente, minimizó el incidente e invitó a una delegación de las víctimas a acudir a las dependencias de Radio Vaticana. LEER MÁS AQUÍ.

La petición de perdón del Papa tiene un curioso recorrido, digno de analizar también. El 19 de marzo el Papa pide perdón por los abusos del clero irlandés, que son terribles como hemos visto más arriba, pero el 28 y 29 de marzo vimos cómo se quejaba de las mezquinas habladurías y de la campaña demencial que estaba sufriendo la Iglesia Católica. ¿Es esa la humildad que requiere el caso?

Reproduzco más abajo la sección dedicada a las víctimas de los abusos de la petición de perdón del Papa:

6. A las víctimas de abusos y a sus familias

Habéis sufrido inmensamente y eso me apesadumbra en verdad. Sé que nada puede borrar el mal que habéis soportado. Vuestra confianza ha sido traicionada y vuestra dignidad ha sido violada. Muchos habéis experimentado que cuando teníais el valor suficiente para hablar de lo que os había pasado, nadie quería escucharos. Los que habéis sufrido abusos en los internados debéis haber sentido que no había manera de escapar de vuestros sufrimientos. Es comprensible que os resulte difícil perdonar o reconciliaros con la Iglesia. En su nombre, expreso abiertamente la vergüenza y el remordimiento que sentimos todos. Al mismo tiempo, os pido que no perdáis la esperanza. En la comunión con la Iglesia es donde nos encontramos con la persona de Jesucristo, que fue él mismo víctima de la injusticia y del pecado. Como vosotros, aún lleva las heridas de su sufrimiento injusto. Él entiende la profundidad de vuestro dolor y la persistencia de su efecto en vuestra vida y en vuestras relaciones con los demás, incluyendo vuestra relación con la Iglesia. Sé que a algunos de vosotros les resulta difícil incluso entrar en una iglesia después de lo que ha sucedido. Sin embargo, las heridas mismas de Cristo, transformadas por sus sufrimientos redentores, son los instrumentos que han roto el poder del mal y nos hacen renacer a la vida y la esperanza. Creo firmemente en el poder curativo de su amor sacrificial —incluso en las situaciones más oscuras y sin esperanza— que trae la liberación y la promesa de un nuevo comienzo.

Al dirigirme a vosotros como pastor, preocupado por el bien de todos los hijos de Dios, os pido humildemente que reflexionéis sobre lo que he dicho. Ruego para que, acercándoos a Cristo y participando en la vida de su Iglesia —una Iglesia purificada por la penitencia y renovada en la caridad pastoral— descubráis de nuevo el amor infinito de Cristo por cada uno de vosotros. Estoy seguro de que de esta manera seréis capaces de encontrar reconciliación, profunda curación interior y paz.

Estas palabras, tras años de encubrimiento de los abusos, difícilmente pueden tener significado alguno. Por otra parte, ¿qué autoridad moral puede tener el Papa, quien fue actor principal en los encubrimientos? Veamos la reacción de Sinead O'Connor, cantante irlandesa.

Una variante brutal del catolicismo (7 de abril de 2010)

Para la cantante, las disculpas del Papa por los abusos sexuales a menores en Irlanda son huecas. No asume ninguna responsabilidad. ¿Qué hay de la complicidad del Vaticano en el ocultamiento de estos delitos?

Cuando era niña, Irlanda era una teocracia católica. Si se acercaba un obispo por la calle, la gente se apartaba para dejarle paso. Si asistía a un acontecimiento deportivo, el equipo se aproximaba a arrodillarse y besarle el anillo. Si alguien cometía un error, en vez de decir "Nadie es perfecto", decíamos "Podría pasarle hasta a un obispo".

Esta última frase era más certera de lo que imaginábamos. Hace unos días, el papa Benedicto XVI escribió una carta personal en la que pedía perdón -por decir algo- a Irlanda por los decenios de abusos sexuales a menores que cometieron unos sacerdotes en los que se suponía que debían confiar esos niños. Para muchos irlandeses, esa carta del Papa es un insulto no sólo a nuestra inteligencia, sino a nuestra fe y a nuestro país. Para entender por qué, hay que tener en cuenta que los irlandeses hemos sufrido una variante brutal del catolicismo basada en la humillación de los niños. LEER MÁS AQUÍ.

La carta del Papa, a pesar de su filigranas retóricas, no asume ninguna responsabilidad, y aún menos traduce este perdón en hechos tangibles.

3.4 Las causas, explicadas por la propia jerarquía católica

Querría mostrar un apartado del informe A Report on the Crisis in the Catholic Church and Young People redactado en 2004 por la National Review Board for the Protection of Children and Young People. Téngase en cuenta que la iglesia norteamericana fue de las primeras en reaccionar. En las páginas 14 y 15 del informe ante la pregunta ¿Por qué la jerarquía de la Iglesia dio una respuesta tan insatisfactoria al problema del abuso sexual durante tantos años? leemos lo siguiente (la traducción es mía):

  • Los obispos y otros dirigentes de la Iglesia no entendieron la extensa naturaleza del problema y trataron las acusaciones de esporádicas y aisladas.
  • Algunos obispos y otros dirigentes de la Iglesia pusieron con frecuencia lo que erróneamente creyeron eran los intereses locales de la Iglesia por encima de los intereses universales.
  • La amenaza de litigio judicial llevó a algunos obispos a ignorar su función pastoral y adoptar una postura beligerante que no es digna de la Iglesia.
  • Algunos obispos y otros dirigentes de la Iglesia no supieron entender en su totalidad la extensión y la magnitud del daño que sufrieron las víctimas del abuso sexual de los sacerdotes.
  • Los obispos y otros dirigentes de la Iglesia confiaron demasiado en psicólogos, psiquiatras y abogados para la resolución de un problema, que indudablemente teniendo causas psicológicas e implicaciones legales, es en su raíz un problema de fe y moralidad.
  • Los obispos y otros dirigentes de la Iglesia no hicieron el suficiente esfuerzo de corrección fraternal con sus hermanos para lidiar con el problema de una manera efectiva.
  • Algunos obispos y otros dirigentes de la Iglesia pusieron el interés de los sacerdotes acusados por encima de los de las víctímas, y muy frecuentemente rechazaron oír a las víctimas directamente, dando más crédito a los mentís de los curas acusados.
  • El derecho canónico y sus procedimientos hicieron demasiado complicado quitar a un cura abusador de su ministerio, y los obispos no usaron todas las posibilidades que el derecho canónico les ofrecía para emprender acciones contra los curas y proteger así a los niños y jóvenes de la Iglesia.

 

¿Qué más podemos decir que no esté contenido en sus propios informes? Vemos una conjunción de causas que pueden merecer distintos calificativos, todos ellos discutibles, pero en conjunto solo podemos afirmar categóricamente una cosa: hubo encubrimiento.

3.5 La reacción de la jerarquía católica

La reacción de la jerarquía católica ha sido, en general, vergonzante. Se han agarrado al argumentario construido por el Vaticano y lo han repetido hasta la saciedad. No han pedido perdón, y sobre todo no han actuado desde el perdón. Antes al contrario, se han defendido. Veamos algunos de sus argumentos, por ejemplo, los que blande Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, en su artículo Pederastas en la Iglesia.

 

4 Conclusión

Llegado a este punto, todo son preguntas. ¿Qué se puede decir tras todo lo que hemos leído hasta ahora? Después del comportamiento de la Iglesia Católica, ¿es moral que vengan a celebrar las Jornadas de la Juventud con semejante boato y despliegue de medios de comunicación? Parece claro que es una operación de lavado de imagen, de una imagen que, quieran ellos o no, estará manchada durante muchísimo tiempo. Me pregunto qué consideración tienen hacia las víctimas, las cuales ven demudadas cómo sus abusadores vienen a una gran celebración de la juventud.

Siento asco, asco moral.

 

5 Bibliografía