altLa educación ha sido desde hace mucho una arma con la que hacer lucha partidista en este país; fíjense que no digo ni siquiera de lucha política, que alguna nobleza podía haber en ello si se hiciese poniendo la mente en el bien común. Lamentablemente, no es así. Y no sé cuándo dejará de ser así.

Aparte de la sucia utilización política de la educación por todos los partidos, sin excepción, desde el PSOE hasta el PP, se observa, con honda preocupación, una quiebra social y moral en nuestra sociedad llamémosle moderna. Como ya se ha denunciado repetidamente, los padres delegan la educación (en el sentido de los valores y no de la instrucción) en el colegio pretextando mucho trabajo, muchas ocupaciones o sencillamente no pretextando nada. Los partidos en el poder recortan los presupuestos para educación cuando más se necesita y de las partidas más urgentes. En la Comunidad de Madrid, en particular, la situación es dramática este año.

Y hoy he tenido la oportunidad de ver todos esos factores negativos conjugados en la garbosa visita que la presidenta de la Comunidad ha dedicado al instituto de mi hijo, el IES Gran Capitán (Paseo de los Melancólicos, 51). Pero expongamos los hechos en justo orden.

Vandalismo. Cierto, hay vandalismo en las aulas, incluso en un instituto relativamente tranquilo como el Gran Capitán. El porcentaje de emigrantes del instituto es el del barrio, alrededor del 13%, y se encuentran bien integrados; el director es eficiente; y aunque hay de todo, se puede decir que todavía se encuentran profesores con ilusión por su trabajo. También hay voluntad de disciplina y no admiten la mala educación. Sin embargo, el caso de la clase de música es diferente. En muchos grupos que van al aula de música hay alumnos que se dedican a destrozar el material musical, en especial, baquetas, parches y las láminas de los carillones. Al principio, no me lo creía cuando me lo contaban los profesores de música. El año pasado tuve la suerte de trabajar en un proyecto, Global Music Project, con el Departamento de Música y para mi horror pude comprobar que cuanto denunciaban era cierto. Vi con mis propios ojos cómo el material se rompía de una semana a otra. El año pasado, si no recuerdo mal, el AMPA repuso parte del material para que se pudiesen llevar a cabo los conciertos de final de curso. Esa es la educación que traen algunos alumnos. Digo algunos, pero es claro que el grupo los ampara. Siempre que se ha preguntado quién ha roto el material nadie ha dicho nada. Me consta que alumnos que aman la música no se atreven a delatar a los culpables, a pesar de que los priven del placer de hacer música.

Mezquindad. A resultas de la situación, el Consejo Escolar aprobó pedir a los padres 2 euros para reponer el material. En el Consejo Escolar están representados los alumnos así como los padres, de modo que se suponía que era una decisión consensuada e informada. Es obvio que se pide esa cantidad porque el instituto no tiene presupuesto para reponer el material; se pide porque el Departamento de Música quiere dar clase de música, que es su trabajo y su pasión. En principio, todo el mundo llevó los dos euros. Se iba a proceder a la compra del material cuando llegó la denuncia de un padre ante la Inspección Educativa. La acción de este padre no se puede calificar sino como mezquina. Me pregunto adónde van a parar dos euros como para tomarse la molestia de acercarse a la Inspección y cursar la denuncia. Además, puestos a molestarse, se podría haber dignado a hablar con el instituto, detalle que le sobraba, sin duda. ¿Es que este padre no quiere que se den las clases de música? Quizás este padre está perfectamente seguro de que su hijo no ha intervenido en los destrozos; es posible, pero ¿ha denunciado su hijo a los causantes? Si tampoco sabe quiénes son, ¿por qué no tener un poco de empatía? Repitámoslo otra vez para general conocimiento: dos euros. A veces la falta de sentido común lleva a la mezquindad.

Hipocresía. Hoy mi hijo ha aprendido una gran lección moral y no se la hemos dado en casa. Ha aprendido lo que es la hipocresía de primera mano, vívidamente, con materialidad genuina. Bueno, también ha aprendido qué significa surrealismo, y no como tendencia artística y estética. El IES Gran Capitán, según pone en su página web, ha sido seleccionado por la Consejería de Educación como Instituto de Innovación Tecnológica. Esto supone la dotación de ciertos medios informáticos (pizarra digital, puestos informáticos, conexión a internet, etc.). La Presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, fue hoy (23/11/2010) al instituto a inaugurar las aulas de innovación tecnológica. Por cierto, que no habría estado mal que hubiesen dado la formación a los profesores antes de su instalación; pero es el estilo chafallón y atolondrado con que se hacen muchas cosas en Madrid en materia de educación. Como decía, Aguirre iba a visitar las instalaciones del instituto y, ¡casualidades de la vida!, se iba a celebrar el acto en el aula de música. Sí, esa misma aula donde hay un montón de instrumentos rotos gracias a la gentileza de unos vándalos y a la porfía de un padre corto de miras y largo de fatuidad. ¿Qué vio Aguirre cuando entró en el aula? No las baquetas quebradas, no los parches desfondados, no las láminas agrietadas, no... ¿Cómo iba a ver eso? Vio una aula adecentada para la ocasión. Después se dio un paseo por el instituto. Mi hijo me describe esta parte con una mezcla de incredulidad e indignación. ¿Se imagina el lector qué pasó? Sí, ciertos son los toros. Pintaron (¿quién? no lo sé) solo aquellos pasillos por los que la ilustre Presidenta iba a pasar. ¿Sabe esto Aguirre? A cualquiera que visite el instituto se le cae el alma a los pies al ver el estado de pasillos y aulas. Dan pena los pasillos de cómo amarillea su pintura, da pena el estado del mobiliario de las clases, dan penas las tarimas, que crujen, casi aúllan, de obsoletas. Así que mi hijo aprendió lo que es la hipocresía política, el fingimiento más cínico posible.

¿Tanto habría costado que se hubiesen pintado todos los pasillos? ¿De verdad Aguirre piensa que cada vez que va a un instituto está así de bien pintado? ¿No tiene la mosca detrás de la oreja al respecto? Lo más triste es que los edificios del A y B del instituto no cumplen las normas del Plan de Prevención y Seguridad, según exige la ley. Obviamente la dirección del instituto ha pedido que se dote del presupuesto necesario para dichas obras. También ha pedido a la Consejería de Educación presupuesto para pintar los pasillos, pero esta vez seriamente, no de pacotilla, para una garbosa visita. Veremos en qué quedan todas estas peticiones.

Realidad inexorable. Cuando Aguirre se fue, se sacaron los instrumentos rotos de nuevo, los alumnos contemplaron los pasillos desconchados y amarillos, las sillas desvencijadas, las mesas cojas... Supongo que muchos profesores se habrán sentido humillados por semejante farsa, pero también muchos alumnos. Los alumnos están en una etapa de formación, pero tienen un olfato excelente e infalible para la hipocresía y el cinismo. Quizás hoy mi hijo haya aprendido una lección más valiosa que muchas matemáticas o lengua: cómo reconocer el cinismo y la hipocresía en materia de educación. Felicidades.

 


Última hora sobre la visita. Paralelamente a esta bitácora, envié una carta al director del diario El País. Posiblemente el tono irónico y resignado, similar al de esta bitácora, les impidió publicar la carta. Otra conciudadana, Marisa Álvarez, tuvo más suerte y le han publicado una carta de protesta por la visita de marras. La reproduzco a  continuación:

El pasado día 23 se produjo la visita de Esperanza Aguirre al Instituto Gran Capitán de Madrid. Para la ocasión tuvieron que pintar la clase que visitó (el centro está necesitado de pintura y modernización) y el aula donde han instalado unos ordenadores (compartidos por varios cursos). Todo el instituto se vio obligado a un desbarajuste de clases y horarios por ella, que no hace más que publicidad de lo que le interesa. Señora Aguirre, ¿qué pasa con el resto del instituto que necesita una remodelación, qué pasa con las inminentes obras de demolición de la fábrica de cervezas que linda con dicho centro? A eso no le dan publicidad. No somos borregos que miran hacia donde les manda el pastor. Los problemas hay que afrontarlos, no solo dar publicidad a lo suyo.

Parece que esta señora también se sintió humillada por la visita de Aguirre.

¿Qué se dice en los medios de la garbosa visita de Aguirre al IES Gran Capitán? Sabía de hace tiempo que los medios de comunicación o bien están politizados o bien sirven a sus propios intereses, pero nunca imaginé que encontraría en Telemadrid y medios afines tan servil cobertura de las andanzas de la presidenta Aguirre. Telemadrid, por ejemplo, publica una noticia llamada Wifi, banda ancha y ordenador de mesa por alumno. Esa "noticia" parece escrita por el Gabinete de Comunicación de la presidenta. Se hace hincapié en las excelencias tecnológicas (lo acompañan por un vídeo bochornoso), pero no han preguntado a los profesores cómo va su formación para usar esos adelantos (va mal, va tarde, de hecho). El párrafo de más abajo aparece en el cuerpo de la noticia. ¿De verdad esto es información?

Aguirre ha destacado el "ambiente de estudio y disciplina" del Instituto Gran Capitán, "lo bien que hablaban" los alumnos, al tiempo que ha felicitado a los profesores por su profesionalidad y su manera de transferir los conocimientos a los alumnos.

En el diario digital Madriddiario.es dan cuenta de la noticia también (véase este enlace). Lo hacen con más mesura, sin la adulación descarada de Telemadrid, aunque tampoco se han tomado la molestia de elaborar mucho el texto. Partes de la noticia son meras reformulaciones de la "noticia" de Telemadrid. En honor de este medio hay que decir que mencionan la presencia de un grupo de docentes de otros institutos que protestaron ante la puerta del instituto por los recortes en educación (porca miseria) y a quienes se unieron varios docentes del propio IES Gran Capitán. También señala el enfado de los docentes del instituto con el Gabinete de Comunicación de Aguirre por haber pintado solo los pasillos por los que se paseó.

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